Martes, 15 Diciembre 2015 08:52

La película “Doctor Zhivago”, en plena Guerra Fría, fue utilizada por Estados Unidos para desacreditar a la Unión Soviética de Kruschev. Este año se conmemora el 50 aniversario de su rodaje en escenarios españoles

Valora este artículo
(0 votos)

Madrid 15 (por AGR).- El 22 de diciembre de hace 50 años, deprisa y corriendo, para que pudiera llegar a tiempo a competir en los Oscar de 1965, y (esto solo sabían unos pocos) una vez encumbrada a lo más alto de los premios de la Academia de Hollywood –conseguiría 5,– utilizarla como arma arrojadiza en la Guerra Fría contra la Unión Soviética por los Estados Unidos, se estrenaba en el cine (comprobar) de NY “Doctor Zhivago”, con un argumento basado en la novela de Boris Pasternak del mismo nombre, adaptada por Robert Bolt, para que la dirigiera David Lean. La filmación comenzó casi un año antes, exactamente el día 28 de diciembre de 1964, en Madrid.

A España –el país donde se rodaron la mayoría de las escenas–, llegaría casi un año después, exactamente el 30 de octubre de 1966, fecha en la que se estrenó en el cine Paz de Madrid. Para entonces esa bomba arrojadiza de bastantes kilotones de lenguaje antisoviético, ya había dado sus frutos, y la entonces Unión Soviética comandada por Leonid Brézhnev, echaba humos. Furiosos, los dirigentes rusos, prohibieron al autor que recogiese el Premio Nobel que la Academia Nórdica le había concedido (muy maniobrado también por el gobierno estadounidense, cuyo presidente era Lyndon B. Johnson), avisándole de que si iba a Estocolmo, se le prohibiría el regreso a su país.

Así pues, en España, que como decimos fue el país donde se filmó la mayor parte de la película (en los Estudios CEA de Madrid y en su entonces descampado barrio de Canillas, en Soria y Guadix en Granada), la pudieron ver por primera vez los aficionados en un frío otoño de 1966, proyectada en el Cine Paz, situado en la madrileña calle de Fuencarral (entonces número 125) lleno a rebosar (disponía de un aforo de 1000 asientos). La distribución corrió a cargo del coproductor principal, la Metro Goldwyn Mayer (el otro fue el italiano Carlo Ponti), utilizándose una copia Metrocolor Superpanavisión de 70 mm. Una pasada de pantalla, en la que durante 3 horas y 17 minutos se proyectó con un sonido estéreo. Así se señalaba en la ficha de la censura, en la que se podía leer igualmente que la copia tenía una longitud de 5.404 metros (la más larga de cuantas películas se estrenaron aquel año).

En España había en aquel tiempo censura. Por eso la película de Lean, solo pudieron verla los mayores de 18 años, pues fue calificada por aquella como 3R, un término, sin embargo, suave entre los que asignaban entonces los censores (había cuatro posibles clasificaciones). Era una película, como hemos dicho) que arremetía contra la Unión Soviética, y los censores lo sabían. Así que dejaron la puerta entreabierta para que la juventud entrara a los cines y tomara nota de cómo las gastaba el comunismo. Aunque no era en realidad una obra (la de Pasternak) anticomunista en el sentido propagandístico que le otorgó occidente. Pero la dolorosa trama amorosa entre Lara y Zhivago, en la que se entrecruzaban los sentimientos afectivos de Tania, Komarovsky y “Pacha”, en un desolado y patético escenario de guerra revolucionaria que daría lugar a la URSS, y por lo tanto al gran enemigo de Occidente, propició que se activara aún más el sentimiento antisoviético en el mundo occidental. Y España, con Franco y su régimen exhalando anticomunismo por todos sus poros, aprovechó la ocasión para liderar esta cruzada antisoviética, como se desprende de multitud de críticas cinematográficas que se escribieron tras su estreno y de las actitudes de muchos políticos e intelectuales de aquellos días.

Pero lo que ha quedado –análisis políticos, sociológicos e históricos aparte– es una obra (la de Pasternak) espléndida. Y una película (la de Lean) fascinante. Y ambas de rabiosa actualidad, probablemente perdurables en el tiempo. En el caso de Lean, formando parte de su gran trilogía de superproducciones maestras: “El puente sobre el río Kwai” (1957), “Lawrence de Arabia” (1962) y “Doctor Zhivago” (1965). Las dos últimas filmadas en España. Es por ello que Rafael Alvero y su empresa La quinta pared, promotora de exitosos espectáculos musicales como “El diario de Ana Frank” (2008) y el más reciente –de este mismo año– “La oración flamenca”, haya decidido organizar una magna exposición sobre los avatares del rodaje de la película del cineasta inglés en nuestro país. Exposición que iniciando su gira en Madrid (en otoño de 2016), recorrerá posteriormente diversos puntos de España, mostrando el interior del “núcleo” español donde se preparó la película de Lean. La exposición contará con la colaboración de la Fundación-Archivo AGR, colecciones particulares y el apoyo de instituciones oficiales y privadas que aportarán numerosos documentos e imágenes sobre la obra de Pasternak, el rodaje de la película y su posterior recorrido tras su estreno.

En “Doctor Zhivago” participaron un buen número de técnicos y actores españoles, en tareas de mayor o menor relevancia. Claro, que el protagonismo corrió a cargo de especialista e intérpretes extranjeros, principalmente ingleses, empezando por su director (David Lean), guionista (Robert Bolt), operador (Freddie Young), escenógrafo (Terence Marsh) y diseñadora de vestuario (Phyllis Dalton). Los protagonistas tenían diversas nacionalidades: Omar Sharif (Yuri Zhivago) era egipcio y Rod Steiger (Victor Komarovsky), estadounidense. Los demás ingleses: Geraldine Chaplin  (Tonya Gromyko Zhivago), Julie Christie (Lara Antipova),   Alec Guinness (Yevgraf Zhivago), Siobhan McKenna (Anna Gromyko), Tom Courtenay (Pavel “Pasha” Antipov, general Strelnikov), Ralph Richardson (Aleksandr Gromeko) y Rita Tushingham (La chica).

Pero ya que se estaba en España, y había excelentes técnicos y secundarios, se contrató, entre los primeros, a Manuel Berenguer (operador de la segunda unidad), Tadeo Villalba (departamento de Production Management) y a Gil Parrondo  y José María Alarcón (para el departamento de arte); entre otros. En el papel de actores secundarios se emplearon a Gerard Tichy (para el de Liberio), María Martín (cliente de una tienda), José María Caffarell (miliciano), Luana Alcañiz (señora Sventiski), Lilí Murati (mujer histérica que sube al tren), Virgilio Texeira (capitán), José Nieto (cura), Pilar Gómez Ferrer (mujer del tren) y a María Vico (loca).

Que la película, desde que la MGM decidiera entra en su producción, iba a contar con el máximo apoyo en dinero y publicidad, lo demuestra la documentación que el departamento pertinente de la major lanzó a todo el mundo desde el primer momento. Y cuando llegó la hora del estreno, la publicidad dirigida a la prensa fue prolija y detallada. Poco antes del estreno, los medios escritos españoles recibieron dos “pressbook” de gran calado donde se daban los más pormenorizados detalles de la producción.  

Y en la nota de prensa, impresa en el citado documento promocional se decía, entre otras cosas, lo siguiente: “Debido a la popularidad de la novela en la cual se basa “Doctor Zhivago”, la épica acción del argumento ante un fondo histórico que constituye uno de los períodos más críticos, y la destacada posición, tanto del productor, como del director y miembros del reparto, el Departamento de Publicidad de la Metro-Goldwyn-Mayer ha creído conveniente preparar este folleto que es de gran utilidad práctica. Todos los esfuerzos posibles se han llevado a cabo para incluir en él el valioso material que fue descubierto durante la filmación de esta espectacular película, que se realizó en vastos territorios de España y Finlandia. Si los interesados desean mayor información sobre el material aquí incluido o sobre la producción en general, les rogamos se comuniquen con: M-G-M Publicity Department, 1540 Broadway, New York, N. Y., 10036, U.S.A”.

En el “pressbook” se puede leer también: “La novela “Doctor Zhivago”, que fue suprimida en Rusia, ha sido considerada como la única novela de importancia que haya sido escrita después de la revolución rusa. Cuando se logró publicarla, traducida a otro idioma, no obstante los esfuerzos que hizo el gobierno soviético para impedir su traducción, la novela fue premiada con el Premio Nobel de Literatura, siendo su autor, Boris Pasternak, reconocido como el mejor escritor de la Unión Soviética. Cuando le informaron que si resolvía ir a Suecia a recibir el Premio Nobel, no se le permitiría la entrada a Rusia de regreso, Pasternak se vio obligado a rechazar el premio. Fue Giangiacomo Feltrinelli, originario de Milán, quien se atrevió a desafiar a las autoridades soviéticas, publicando abiertamente la obra original “Doctor Zhivago” traducida al idioma italiano, en noviembre de 1957. En septiembre de 1958 se publicó por primera vez en los Estados Unidos del Norte y desde entonces ha sido traducida a 28 idiomas, entre los que se incluyen al árabe, el hebreo y el urdués, La única ocasión en que se publicó en ruso fue cuando la Universidad de Michigan decidió imprimirla en su idioma original”.

“En todos los países donde el libro se ha publicado –siguen diciendo los publicistas de MGM–, “Doctor Zhivago” se considera como una de las obras literarias más sobresalientes de los tiempos modernos, estando escrita con extraordinaria percepción y sentimiento poético. Es una obra que armoniza con la épica tradición de los antecesores de Pasternak, tales como Tolstoi y Dostoievski. Un vívido drama cuyo tema se desarrolla a través de sus protagonistas, ciudadanos rusos cuyas actividades tienen lugar en la primera mitad del siglo XX. Así como en “Lo que el viento se llevó” y “Guerra y paz”, el argumento se desenvuelve dentro de una atmósfera revolucionaria provocada por las agitaciones de pueblos oprimidos, evocando las complejidades de su vida cotidiana, con sus anhelos, sus impulsos y sus necesidades dentro de un mundo que está fuera de su control. Es un libro que analiza las mismas raíces de los valores humanos y tiene el denuedo –no obstante el enmarcamiento de sufrimientos, pobrezas y crueles decepciones– de delinear una positiva fe en la raza humana”.

El pressbook recogía igualmente algunos juicios críticos de la prensa estadounidense sobre la novela del escritor ruso:

The Saturday Review:”Doctor Zhivago’ es una de las más grandiosas novelas de nuestros tiempos. Es única en el concepto..., única en su poética ejecución... y única en su irresistible fuerza, sutilmente diluida en mistérica filosofía y tierno romanticismo. Su franco análisis de las banalidades políticas es estupendo, llegando a la conclusión de que el ser humano es una simple, si no es que noble, figura en la complejidad del cosmos... Desde la época de Tolstoi no se había hecho una profesión de fe tan apasionada y sincera”.

“The New York Times: “Uno de los libros más significativos de los tiempos modernos y un éxito literario de primera categoría”.

Chicago Tribune: “Es un libro que no se puede olvidar. . . un libro que debe ser leído por los que quieran comprender a Rusia y al pueblo ruso”.

Associated Press: “Esta no solamente es una historia de la revolución rusa. Es algo más. Describe a hombres y mujeres tomando parte en la perpetua lucha en la que los seres humanos han tomado parte desde tiempo inmemorial ... en un encantador país que es a la vez remoto y exótico ... Una lucha en la que, a pesar de las caídas y las zozobras, se alcanzan espléndidos momentos de perdurable amor”.

The New Yorker: “Será considerado como uno de los grandes sucesos en la historia literaria y moral de la humanidad ... Ese libro es algo así como un gran acto de fe tanto en el campo del arte como en el de la espiritualidad humana”.

Washington Post y Times Herald: “Un vasto panorama de auténtica historia con las luchas de los seres humanos y la marcada delineación de individualidades moviéndose en el ambiente de una encantadora narración. Una vez comenzada, no es posible suspender su lectura antes de llegar a la última página”.

Los Angeles Times: “La mejor novela que haya surgido de la Rusia prerevolucionaria. Es una afirmación de confianza en el individuo en distinción de las masas, y un acto de fe en la humanidad. Pero es algo más que esto: es una novela escrita en la gloriosa tradición de la literatura rusa del siglo XIX”.

Houston Post: “Magnífica novela. Cuando la revolución rusa haya antepasado a la revolución norteamericana, el interés en este libro permanecerá vivo aún, debido a que la literatura que entraña es de excelente calidad; sus personajes caminarán junto a los lectores, y las ciudades y los campos de ‘su historia formarán parte integrante de nuestra memoria”.

Y tras las alabanzas de la crítica estadunidense, la MGM justificaba así su entrada en el proyecto que había iniciado el productor italiano Carlos Ponti. “La historia del “Doctor Zhivago” –se lee en la guía–, pletórica de tremendos y emocionantes sucesos, de fogosas pasiones humanas, y el drama provocado por las complejas y fascinantes personas que se ven envueltas en esos sucesos, ha sido llevada a la pantalla por la Metro-Goldwyn-Mayer, en Panavisión y colores. Muchas compañías trataron de adquirir los derechos cinematográficos para llevar la novela a la pantalla. Carlo Ponti, cuyas producciones se hallan entre algunas de las más importantes, logró finalmente obtener los derechos requeridos, comprándolos del editor italiano Feltrinelli a fines de 1962”.

¿Y porque David Lean para director? Tras la firma del acuerdo entre Ponti y Robert H. O’Brien, presidente de la compañía estadounidense, “Ambos decidieron encomendar la dirección de la película a David Lean, en cuya habilidad confiaron desde luego, abrigando la certeza de que él sería capaz de llevar a la pantalla toda la emoción que encierra el drama en la novela. Lean, cuyas dos anteriores películas (“El puente en el Río Kwai” y “Lawrence de Arabia”) fueron premiadas con todos los honores, incluyendo once óscares, leyó la novela durante un viaje entre Inglaterra y los Estados Unidos, y antes de arribar a Nueva York había decidido no solamente dirigir la película, sino que también comprendió la ingente necesidad de llevar a la pantalla “Doctor Zhivago”.

Según señalan los portavoces publicitarios de la major, Lean intuyó enseguida que “Sus pintorescos personajes y los extraordinarios eventos que los arrastran hacia culminantes dramas, constituyen los elementos ideales para una película que, al mismo tiempo que deleitaba, instruiría a los espectadores. Fue en virtud de esa sugestión, por la que se puso inmediatamente en contacto con Robert Bolt, pidiéndole que escribiera el argumento cinematográfico de “Doctor Zhivago “. David Lean no vaciló en afirmar que Bolt era uno de los pocos autores con el talento necesario para escribir un argumento digno de la grandiosa novela de Pasternak. Bolt, cuya obra teatral “Un hombre para todas las estaciones” había adquirido éxito internacional, escribió también el argumento cinematográfico de “Lawrence of Arabia” a solicitud del mismo Lean. Los productores estuvieron de acuerdo en que fuera él quien colaborara con Lean en la preparación del argumento”.

En la guía especial que estamos describiendo, se hace hincapié en que Cario Ponti llevó el proyecto a la atención de Robert H. O’Brien, a quien se debe en gran parte el crecimiento de la MGM. “O’Brien –señala la misma– aceptó la proposición de Ponti como una buena idea y el resultado fue que la Metro accediera a filmar y distribuir “Doctor Zhivago”. Durante el rodaje, el mismo O’Brien hizo repetidos viajes a España para cerciorarse del progreso de la película. Un año antes de que las cámaras comenzaran a mover sus engranajes, Lean y Bolt iniciaron la ardua tarea de incorporar en el argumento cinematográfico los más insignificantes detalles de la compleja historia escrita por Pasternak, aprovechando todos los matices y todos los ángulos, tanto de los incidentes de la narración como de los personajes que participaron en ellos. Como resultado de esta minuciosa labor, Roben Bolt escribió un magnífico argumento cinematográfico que tiene 284 páginas. Antes de que el guión fuese hecho, John Box fue contratado para que diseñara la producción. Box también había trabajado en “Lawrence de Arabia” y juntos, Lean y Box viajaron por Italia, Yugoslavia y los países escandinavos, y aun hasta el Canadá, en busca del mejor sitio para rodar la película”.

Finalmente los dos se pusieron de acuerdo en que España ofrecía las mejores localizaciones para rodar las principales escenas, con filmaciones adicionales en Finlandia y el Canadá. “El director –sigue diciendo la guía– decidió fotografiar todos los interiores en los modernos estudios C.E.A. de Madrid, y en los suburbios de la ciudad se construyó uno de los más auténticos sets que se hayan visto en película alguna, con edificios representando el Kremlin y algunas calles principales de Moscú, tal y como estaban hace medio siglo. Otros escenarios exteriores fueron construidos en las montañas de Soria, como a 250 kilómetros de Madrid”. Y como en Soria no nevaba, “Para poder filmar muy importantes escenas de invierno, Lean se llevó a toda su compañía hacia las regiones montañosas al norte de Finlandia. Con el cuartel general ubicado en Joensuu, a menos de cien kilómetros de la frontera con Rusia, la compañía tuvo que trabajar frecuentemente a temperaturas de varios grados bajo cero, con el fin de capturar en la película prodigiosas tempestades de nieve. Otras escenas invernales fueron filmadas en las majestuosas montañas rocosas de Calgary, en el Canadá”.

Lean no se decidió por el reparto hasta que se dieron los toques finales al argumento cinematográfico, pues quería (como en sus anteriores superproducciones) tener solamente actores y actrices que se identificaran con los respectivos papeles, sin verse obligado a modificarlos. Omar Sharif, cuya actuación en “Lawrence de Arabia” le valió una nominación al Oscar (no lo nominaron con Zhivago, aunque obtuvo el Globo de Oro), fue el primer actor escogido por Lean para el papel principal.

“Para los dos más destacados papeles femeninos –señala la guía a la que venimos haciendo referencia–, ambos sumamente dramáticos, Lean seleccionó a dos actrices relativamente nuevas. Una de ellas es Geraldine Chaplin, hija del famoso actor cómico Charles Chaplin, que hace su debut en el papel de Tonya. La otra es Julie Christie, una de las más brillantes jóvenes actrices del teatro británico. Julie aparece en el rol de Laura. Los demás miembros del reparto son: Tom Courtenay, uno de los más talentosos jóvenes actores ingleses; Alee Guinness, quien hace su quinta aparición en películas de Lean; Siobhan McKenna, prominente actriz del teatro Abbey en Dublín; Ralph Richardson, también un veterano en películas dirigidas por Lean; Rod Steiger, uno de los más versátiles actores del teatro y la pantalla en Norteamérica, y finalmente Rita Tushingham, quien, corno Julie Christie, ha adquirido fama en numerosas producciones británicas tanto en el teatro como en la pantalla. Otros astros incluidos en el reparto son varios actores de diversos países, y un niño de ocho años, hijo de Ornar Sharif, quien hace su debut cinematográfico encarnando a su padre cuando éste tenía esa edad”.

“Para el acompañamiento musical, Lean escogió a Maurice Jarre, uno de los más notables compositores franceses en la actualidad, cuyas melodías acompañando a “Lawrence de Arabia” le valieron un premio de la Academia. Otros componentes del grupo que filmó “Doctor Zhivago”, incluyendo artesanos y obreros técnicos, son individuos que trabajaron también en “Lawrence de Arabia” y “El puente sobre el Río Kwai” bajo la dirección de Lean. Entre éstos son dignos de mención, además de John Box, el director de fotografía Freddie Young, la diseñadora del vestuario Phyllis Dalton y el director artístico Terence Marsh, quienes fueron secundados por expertos técnicos del cinematógrafo español”.

Que el proyecto, poco a poco, se iba haciendo cada vez mayor, lo demuestra que el “cuartel general” de la MGM se trasladara desde Londres a Madrid. Esto había ocurrido pocas veces y no volvería a pasar nunca más. “Arvid Griffen, el director gerente de los estudios de la Metro-Goldwyn-Mayer en Inglaterra –afirma la guía–, meditó por largo tiempo acerca del proyecto y finalmente decidió cambiar su centro de operaciones a Madrid para atender allí más de cerca el rodaje del film, actuando como productor ejecutivo. La filmación de “Doctor Zhivago” comenzó exactamente el día 28 de diciembre de 1964, en Madrid”.

En efecto, la capital de España fue la ciudad donde se hicieron las primeras tomas y en la que se rodarían la mayor parte de las escenas interiores y exteriores. “Cuando los gritos de los revolucionarios rusos, las pisadas de fuertes botas sobre el pavimento de las calles y las estridentes notas de “La Warshavianka” se mezclaron para romper el habitual silencio de Canillas, un pacífico suburbio de Madrid, durante la filmación de “Doctor Zhivago”, entonces comenzaban a llevarse a cabo los planes que se habían estado desarrollando por espacio de un año, tiempo que también se empleó para construir el más impresionante escenario que se haya construido jamás en el campo cinematográfico”.

“Las escenas mismas constituían una realística repetición de las demonstraciones hechas por los obreros, los estudiantes y los ‘bolcheviques de Moscú, especialmente a principios de este siglo, cuando un espíritu revolucionario comenzaba a soplar por los ámbitos de Rusia. Estas manifestaciones, sin embargo, no se hubieran realizado a no ser por el auténtico escenario, compuesto de genuinos edificios y réplicas exactas de las calles de Moscú, que fue construido exprofeso en un suburbio de Madrid. Antes de que las escenas finales fueran fotografiadas, el set tuvo que ser alterado periódicamente, cambiando la fisonomía de las fachadas de sus edificios, desde el invierno de 1905 a través de las diversas estaciones, hasta 1935, o sean los treinta años a que se refiere la acción del film”.

“La parte de la ciudad de Moscú que fue reconstruida en el suburbio de Madrid, comprende la sección dominada por el famoso Kremlin y una serie de establecimientos comerciales, amén de residencias, con sus calles pavimentadas, sus tranvías y sus trineos. Además de una gran fábrica en la sección poblada por obreros, con su respectivo viaductos y los rieles de un viejo ferrocarril, se incluyó una plazuela con una estatua ecuestre de Alejandro II, una estación de policía, una iglesia y, lo que era más inusitado, tres completos sets interiores con todos sus menores detalles”.    

“Entre estos detalles –sigue informando el pressbook– son dignos de mención los correspondientes a los diversos establecimientos comerciales, con sus escaparates exhibiendo mercancías de todas clases, las cuales tenían que ser cambiadas conforme avanzaban los años. Los letreros, tanto en los aparadores como en las fachadas de las tiendas, también tenían que ser alterados de vez en cuando para que estuviesen de acuerdo con ciertos cambios que se llevaron a cabo en el alfabeto ruso en el curso de esos años”.

“Los rieles para los tranvías urbanos tenían que extenderse por todo lo largo de las calles por donde éstos pasaban, siendo necesario proveer electricidad y fuerza motriz para ellos, a cuyo efecto se extendieron cables desde “el pequeño Moscú” hasta una planta hidroeléctrica. Los tranvías habían sido construidos en Inglaterra a principios del siglo XX y exportados a España. Desde las calles de la sección comercial, angostas pasarelas comunicaban con otros barrios, entre los que se incluía el barrio pobre de la ciudad de Moscú, al lado del cual se erguían las dos enormes y humeantes chimeneas de una fábrica”.

Todo este montón de datos, que tanto gustaba resaltar a los estudios de Hollywood en sus guías informativas, se le pasaron a la prensa, multiplicados por diez en el caso de “Doctor Zhivago”. Y se resaltó  que desde Canillas hasta los estudios C.E.A (en los que se levantaron parte de los interiores), distante cuatro kilómetros, estaba dedicado a terreno de rodaje. ¿Qué cual era la extensión del escenario completo?: “Cuatro hectáreas y media” (destaca la información de MGM). Pero había más: “Nada menos que 780 hombres trabajaron activamente durante seis meses construyendo los edificios y demás artefactos del set, clasificados como sigue: 210 carpinteros, 120 especialistas en productos plásticos, 60 albañiles, 25 plomeros, 30 pintores de letreros y otras obras, 20 electricistas, 10 especialistas en soldaduras y 305 obreros para otros menesteres”.

“Se utilizaron 250.020 metros de tubería, o lo que es lo mismo, poco más de 250 kilómetros de tubos de acero fueron empleados para armazones de los edificios. Asimismo se requirieron más de 90.000 accesorios. La madera usada supuso 57.000 metros de duelas de pino, 14.610 metros cuadrados de madera de encino, 31.500 metros cuadrados de otras maderas, 14.000 metros de listón, 15.000 metros cuadrados de bejuco (para rellenar paredes) y 11.000 metros cuadrados de asbestos en hojas (para los techos). Para el pavimento de las calles y aceras, se requirieron 23.000 metros cuadrados de asfalto con un espesor de 12 centímetros”.

Pero no quedaron ahí las cifras. MGM introdujo más detalles de la inversión en los escenarios fijos: “Aproximadamente 55.000 ladrillos fueron usados para la construcción de edificios, y para unir éstos se necesitaron 48.000 kilos de cemento. Para blanquear las paredes y los cielos rasos de numerosos edificios, se usaron 605.620 kilos de cal, 22.000 metros cuadrados de tela y 43.000 litros de vermiculite. Un total de 7.405 kilos de henequén, con tonelada y media de pasta de jabón, se utilizaron para las molduras. 6.000 kilos de clavos se requirieron en las obras de construcción, y fue necesario mezclar 28.841 kilos de diversas pinturas. Además se usaron un total de 820 brochas, de las cuales 370 se gastaron por completo; y 4.000 metros cuadrados de vidrio, usados en la construcción de ventanas, incluyéndose 1.000 metros cuadrados de cristal macizo para los escaparates”.

Y esto en España, que por falta de nieve en Soria en esas fechas, gran parte del equipo tuvo que trasladarse a Finlandia, “Con el objeto de –se informaba en la guía– de obtener un absoluto realismo en las escenas de nieves y tempestades invernales como las que ocurren en la Siberia, en cuya región se desarrolla gran parte de la acción (del libro), Lean y su compañía se trasladaron a Finlandia, siendo ésta la primera ocasión en que un grupo cinematográfico invadía las regiones escandinavas para el rodaje de un film”.

“El cuartel general se estableció en Joensuu, una población de 20.000 habitantes como a setecientos kilómetros al norte de Helsinki, no muy lejos del círculo ártico, y como a cien kilómetros de la frontera con Rusia, sobre la carretera que conduce a Leningrado. La temperatura en esta región de los ventisqueros es de 10 a 40 grados bajo cero del Fahrenheit. Muchas escenas se filmaron sobre el lago de Pyhaselka, que estaba cubierto con una capa de hielo de metro y medio de espesor, amén de otro metro y medio de nieve en la superficie. Fue sobre esta vasta extensión de hielo y nieve que los rusos construyeron un ferrocarril en 1940 durante el primer invierno de su guerra contra Finlandia. Pesados trenes militares y de carga corrieron sobre el helado lago hasta principios del verano, cuando los rusos desmantelaron la construcción”.

“Por muchas semanas Lean empleó camiones, dragas y otro mucho equipo haciendo uso de trineos para transportar todo sobre la nieve, lo cual fue especialmente necesario cuando se filmaron escenas de un viaje llevado a cabo por Yuri Zhivago a través de las heladas estepas rusas, tratando de escapar de los revolucionarios que lo perseguían tenazmente. Todas las mañanas un representante del departamento de ingenieros del Estado se presentaba en el campamento para probar la consistencia del hielo y cerciorarse de que había seguridad para continuar el rodaje sin peligro. El único accidente que ocurrió fue cuando un carro remolcado quebró el hielo y se hundió en el lago con todo su cargamento” (no se dice nada en el folleto de si se perdieron vidas, aunque no parece probable).

“Los ferrocarriles finlandeses, que son propiedad del gobierno, proporcionaron a la compañía filmadora 32 furgones de carga y dos locomotoras, cuyas calderas tenían que alimentarse con leña y cuya construcción era similar a la de las que se usaron en la época de Zhivago. Este equipo ferrocarrilero permitió la formación de dos trenes que recorrieron la superficie del lago hasta Savonlinna, que está a 18 kilómetros de la frontera rusa”.

Y siguiendo en Finlandia, según los informadores de la MGM, “Uno de los problemas más difíciles que se presentaron durante el rodaje, fue cuando se hizo necesario emplear los servicio de extras para algunas escenas. En Finlandia no existe el problema de desempleo, y no se encontró a nadie desocupado que pudiera aceptar el trabajo de extra. Después de muchos esfuerzos, sin embargo, Lean se puso finalmente en comunicación con una banda de gitanos que vagaban por las regiones de Lapland. Muchos de éstos jamás habían visto una película cinematográfica, pero estaban dispuestos a trabajar bajo las órdenes del director, lo cual hicieron a la perfección. Además de rodar gran parte del film sobre el lago helado de Pyhaselka, otras escenas se fotografiaron en las selvas de Koli y en otros muchos pintorescos sitios en la panorámica región de Joensuu”.

Y dicho todo cuanto cabía sobre el rodaje, el departamento de márketing (entonces se llamaba de publicidad), se centró en el autor del libro y en el director, el productor, el autor del argumento, los protagonistas y principales técnicos, presentando una biografía detallada del primero y más condensada, pero igualmente extendida de los segundos. 

Refiriéndose al escritor, MGM divulgó la siguiente biografía suya, así como una reseña de los sucesos y hechos que tuvieron lugar entorno a la concesión del Premio Nobel. “Cuando se anunció el 23 de octubre de 1958 que Boris Pasternak había sido laureado con el Premio Nobel por sus méritos literarios –comenzaba diciendo la semblanza–, inmediatamente se despertó una acalorada controversia entre los hombres de la política y la literatura, quienes fijaron sus ojos en el modesto y docto individuo cuyo nombre era limitadamente conocido como poeta y traductor de obras alemanas e inglesas, incluyéndose entre éstas principalmente las obras de Shakespeare”.

“Tan pronto como su nombre se destacó, debido a lo que se ha dado en llamar “el incidente Pasternak”, una serie de dramáticos acontecimientos se sucedieron los unos a los otros, tomando parte activa en ellos principales políticos de su país. Toda la prensa comunista comenzó a atacarlo con virulencia y la Sociedad Soviética de Escritores lo expulsó de su seno vergonzosamente. Todas las humillaciones y las siniestras amenazas que Boris Pasternak tuvo que sufrir, sobrepasan todo lo humanamente imaginable. Fuera de Rusia, naturalmente, su elección para el Premio Nobel fue calurosamente aplaudida. La aceptación del premio hubiera requerido que Pasternak se trasladara personalmente para asistir a la ceremonia del reparto de premios en Estocolmo; pero inmediatamente las autoridades rusas se apresuraron a informarle que si salía de Rusia con ese propósito no le sería permitido volver a entrar a su país”.

“Después de una prolongada lucha moral, Pasternak resolvió no aceptar el premio, explicándolo  en una famosa carta que le escribió a Kruschev: “Estoy ligado a Rusia por mi nacimiento, por mi vida y por mi trabajo. Para mí sería lo mismo que morir si tengo que abandonar mi patria”. Y fue justamente en su amado país que él murió el día 30 de mayo de 1960, en un suburbio de Moscú. Aun cuando el Premio Nobel fue designado para Boris Pasternak debido a su genio literario, no cabe la menor duda que fue su novela “Doctor Zhivago” la que contribuyó principalmente para que lo hicieran objeto de ese honor”.

Tras hacer una larga reseña de su vida literaria, el pressbook se detenía en las amenazas y acosos por motivos políticos que había sufrido Pasternak a partir de los años treinta, tras la publicación de un poema “Que vio la luz pública en 1932 con el título de “Spectorsky”, y que dio lugar a que las autoridades rusas lo acusaran de enemigo de la sociedad. Desde 1933 comenzó a vivir en un constante aislamiento, dedicando su tiempo a la traducción de obras literarias del alemán y del inglés al idioma ruso”.

“En 1954 los periódicos de Rusia anunciaron que estaba a punto de publicarse su primera novela, “Doctor Zhivago”; pero como fuera que las autoridades rusas decidieron que el libro era contrario a los ideales comunistas, copias del manuscrito original fueron enviadas a editores de otros países, como Italia, Francia e Inglaterra. Sabedoras de esto, las autoridades rusas inmediatamente ordenaron que todos los manuscritos fuesen confiscados y retornados a Moscú”.

Pero el editor italiano Giangiacomo Feltrinelli, “Rehusó devolver su manuscrito, siendo por lo tanto el primero en dar a luz esta novela. Hasta la fecha el libro no ha sido publicado en Rusia. Boris Pasternak no fue un escritor que vendiera su pluma o que se dedicara a tomar el lado de una causa en contra de otra causa. Su principal filosofía era que la vida de un ser humano no puede medirse con dogmas y teorías. Su valor al expresar abiertamente esta filosofía en su novela “Doctor Zhivago” ha sido debidamente recompensado con un grandioso éxito como no lo ha tenido otro escritor”, concluía la reseña biográfica de la guía de la MGM de 1965.

Antonio García-Rayo