El gobierno dispuesto a acabar con la piratería


Todos los países de desarrollo económico similar al nuestro y por supuesto todos los países de la CEE han reaccionado ya contra las descargas ilegales desde internet. Leyes enérgicas contra los piratas, acuerdos entre prestadores de servicios y propietarios de derechos fomentados desde el gobierno o impuestos por éste cuando no había acuerdo, vigilancia policial, sentencias ejemplares contra los delincuentes que venden material fraudulento o contra quienes lo compran o se lo descargan desde internet de manera gratuita, han puesto las cosas en su sitio en esos países en relación a la piratería audiovisual. Nuestro país, desgraciadamente, hasta la fecha, no se encuentra entre esas naciones que han combatido la piratería con decisión y convencidos de que estaban defendiendo a sus empresas legales y a los propietarios de derechos cinematográficos, musicales o de “software” de entretenimiento y profesional. Sin embargo, parece que en el horizonte español se empiezan a ver claros dentro de la “tormenta perfecta” en la que venimos meciéndonos como un cascarón a merced de los que, por un lado, se están haciendo de oro con productos que no han comprado y, por otro, de quienes sin escrúpulos de ninguna clase se aprovechan de la falta de leyes para vender sus ADSL, permitiendo que en ellas hagan su agosto impunemente los primeros. Esto está pasando en España, aunque, como decimos, nos encontramos a punto de dar el gran salto y colocarnos en esa zona de países garantistas de los derechos de autor. Nosotros, TMV, lo creemos con firmeza, aunque formemos parte de ese cascarón cada vez más hundido y desahuciado en el que viajan decenas de empresas y creadores.

Nuestro gobierno, lejos de haber puesto en funcionamiento a su tiempo leyes a favor de los derechos de autor como las que se han implementado en otros países, y que eran las mismas que las entidades perjudicadas les habían dejado encima de la mesa en años pasados, ha esperado que sean otros los que den el primer paso. Una vez más hemos mostrado al mundo -y a nosotros mismos- que vamos a remolque de los demás países en algo tan decisivo como la protección de nuestra cultura y de la industria que la lleva al ciudadano. Sigue vigente pues lo de que inventen ellos. Ahora que ya han inventado, nuestras autoridades han decidido sumarse al carro. ¡Bienvenido sea si es para hoy y no para mañana! En nuestro informe damos cuenta de esa voluntad positiva y decidida del gobierno a favor de erradicar la piratería de las calles y, sobre todo, la de internet que es uno de los peores enemigos que tiene nuestro país. No va a ser fácil, porque hoy muchos ciudadanos están convencidos -empujados por la impasibilidad del gobierno y las declaraciones de los defensores de todo vale en internet- de que las películas, la música, los videojuegos, los programas informáticos y todo cuanto pueda ser descargado desde internet debe ser gratuito. Tampoco ayudan declaraciones como las del Ministro de Industria -responsable de buena parte de que se regulen las cosas en nuestro entorno audiovisual- diciendo que “No aplicaremos restricción ni regulación alguna que impida la expansión o desincentive el uso de internet, ni estableceremos límites a las herramientas de libre circulación de información. Esa libertad ha sido y es la clave de la red de redes, de su crecimiento y de su popularidad”. Qué contentos se habrán puesto no solo los internautas que agitan las banderas negras con calavera, sino también los pederastas, los criminales, los defraudadores de Hacienda y hasta los terroristas, si internet es lo que sugiere el Ministro ¿Cómo ve Miguel Sebastián que en Inglaterra las compañías de “software” hayan comenzado a enviar cartas a miles de domicilios que descargan música, películas o videojuegos ilegalmente, avisándoles que de seguir con esa postura van a ser demandados? Y con el visto bueno de los prestadores de servicios británicos. Estos procedimientos que han sido bautizados de respuesta gradual o “3 strikes and out”, forman parte de una política general que se va a ir adoptando en otros países europeos, además de en USA donde ya está en marcha. Muchos de estos destinatarios serán padres de adolescentes usuarios del p2p que ni siquiera sospechan que sus hijos están infringiendo la Ley. Después de la promulgación de leyes que protejan los derechos de autor, la educación y sensibilización de la sociedad es un elemento primordial en esta lucha contra la piratería en la web.

No creemos que Sebastián sea abanderado de ese “todo vale en internet” y por ello le pedimos que sea prudente con sus palabras en este tema donde España se está jugando el futuro de su industria cultural. Nos quedamos con la postura de la Comisión Intersectorial contra la piratería, de cuya reunión y objetivos damos cuenta en nuestro informe, y en la que estaba presente su Subsecretario. En ella, por primera vez, se manifiesta de forma clara la postura del gobierno de acabar con la piratería en internet en un plazo que no debe pasar de un año, el tiempo que tardará España en asumir la presidencia de la CEE. Las posturas entre prestadores de servicios y propietarios de contenidos están acercándose a las de otros países, es decir de total colaboración (y en caso contrario será el gobierno quien las regule). Quedan por concluir temas tan importantes como la promulgación de una ley que persiga a los delincuentes en la calle y en la red, con todas las garantías para los propietarios de derechos; la unificación por parte del Tribunal Supremo de la doctrina existente actualmente en materia de propiedad intelectual; y una percepción clara de jueces y fiscales de este problema, ya que en estos momentos, en general, tienen un gran desconocimiento. Prueba de ello son las diferentes sentencias que, no ya los juzgados de instrucción, sino las audiencias provinciales están dando en uno o en otro sentido (condenando o absolviendo a los infractores).

Cuando todo ese paquete de medidas esté en marcha -algo que esperamos que sea, como muy tarde, a principios del próximos año- habrá que resolver el problema de los usuarios (adolescente y mayores) que tienen bien afirmada la creencia de que las películas o la música son gratis. Para cambiarles de idea nos tememos que serán necesarias dos tipos de medidas: la puramente publicitaria que convencerán seguramente a millones de ciudadanos honrados y razonables, y las legislativas que obligarán por las buenas o por las malas a que esos usuarios que no están dispuestos a cambiar su forma de ver cine o escuchar música, sean sancionados como cualquier delincuente. El daño que ocasionan es demasiado grande para perdonarles si se empecinan en seguir robando a los propietarios de las películas, la música o el videojuego. En los demás países lo tienen claro y están actuando o van a actuar en esa dirección. Las cartas enviadas por Virgin y otras compañías a consumidores ingleses que se descargan gratuitamente lo que tiene un valor económico, es una prueba de que no se va con bromas. Ojalá podamos decírselo pronto los españoles que actúen de manera similar. Aunque cuando las barbas de tus vecinos veas pelar....